La película de moda, sin duda alguna es la protagonizada por la hermosa Jennifer Lawrence que corresponde a la tercera parte de la historia de Los Juegos del Hambre, llamada "Sinsajo parte I".
Me llevé una excelente experiencia en el teatro, excepto por el atraco amable que hace la empresa Cine Colombia en su confitería, pero ese tema lo podemos dejar para después (Aviso a los interesados, no compren el "Combo Sinsajo", no hay llavero, no hay vaso contramarcado, solo un par de hot dogs helados y sin gracia).
No puedo atribuir la gracia de la historia a los guionistas de esta película, porque eso le corresponde a Suzanne Collins, la escritora del libro; pero si puedo decirles que los guionistas agregaron cosas a la narrativa audiovisual que no existen en el libro pero que definitivamente nutren la película haciendo que esas dos horas y los millones de dólares invertidos en su realización valgan la pena.
No quiero estropear la película a quienes aún no la han visto, o a quienes no han leído el libro, pero un punto que me dejó pensando horas después de salir del teatro fue la representación de la estructura y desarrollo de una revolución, un tema tan polémico para occidente y en especial para los colombianos que estamos en la mitad de la guerra entre una revolución violenta y una búsqueda de la paz desesperada desde hace más de 50 años. No me mal interpreten, no estoy diciendo que Juan Manuel Santos sea un equivalente del Presidente Snow y sus "Agentes de Paz" o que las Farc sean comparables al Distrito 13, pero si creo que en la película se representa muy bien la manipulación a la población con el tema de la paz (repito, no hablo de Santos porque todos los presidentes nos han manipulado con ese tema, desde Uribe y su "Seguridad democrática" hasta Belisario Betancur y sus promesas de acuerdos de paz) y cómo una revolución suele pensar en el bienestar de la mayoría (Que en el fondo corresponden al de los líderes) e ignorar los problemas individuales que después de todo, se convierten en mayoría también al juntarse.
La suciedad de la propaganda política es un tema que se maneja desde "Catching Fire", pero en esta película se hace más evidente, porque después de todo en esta parte de la historia Panem está en guerra y hay dos partes políticas por las que la población debe escoger, El capítolio o el Distrito 13. Y con esta propaganda política nos dan el regalo de la canción del ahorcado que canta Katniss y que se convierte en la canción de la revolución. Es una pieza musical cantada por Jennifer Lawrence y que cuando los habitantes de Panem se unen a cantarla dejan al espectador con un vacío en el estomago.
Para terminar, sí, les recomiendo ver esta película, porque no es una sombra del libro si no que definitivamente complementa la historia y genera emociones fuertes, que vale la pena tener.