La premisa de esta película es justamente esa que pongo como título. Antes de empezar a contarles acerca de esta película deben tener en cuenta que Lucy es el nombre que los científicos le dieron al eslabón perdido en la evolución del humano, el cual encontraron hace relativamente poco.
Ahora sí. Lucy, encarnada por Scarlett Johansson, es una típica chica norteamericana que debido a los enredos de un hombre que conoce en una noche de fiesta, es obligada a entregar una maleta en un hotel. Sin saber de lo que se trata, resulta secuestrada por una banda de narcotraficantes asiáticos muy peligrosos.
La historia toma forma después de que Lucy despierta en un habitación con unas vendas en su estomago; habían rellenado su abdomen con CPH4 sintético, una nueva droga que sería distribuida en Europa. Debido a un percance que tiene con uno de los guardias que la custodia (a ella y al valioso producto que lleva dentro) Lucy recibe varios golpes y patadas que hacen que el producto se riegue dentro de ella y le genere una sobredosis. Pero la sobredosis no le causa un efecto negativo, si no que estimula tanto su cerebro que le permite usar el 100% de él.
Gracias a que domina por completo a su cerebro, Lucy logra escapar de los mafiosos asiáticos, contactarse con un neurólogo famoso (interpretado por Morgan Freeman) y dominar el universo.
El personaje principal tiene muchos objetivos dentro de la historia, aunque el principal es derrotar a la banda de la mafia asiática, Lucy lucha por conservar sus células humanas ya que puede controlar todo dentro de su cuerpo, también busca dejar el conocimiento que ha obtenido gracias a lo que ahora puede controlar y así mismo aprender y entender el origen de los tiempos, las diferentes eras de la evolución y los diferentes misterios de la humanidad.
Lucy es una película llena de metáforas, un trabajo que te tendrá con los ojos abiertos sin que exista poder humano que te distraiga. Si te gustan las historias que te hagan pensar y te cuestionen ésta es la película para ti.